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VUELTA AL COLE. El proceso de adaptación

¡Hola septiembre! ¡Hola rutina! ¡Hola… vuelta al cole!

Lo confieso, lo estaba esperando como agua de mayo. La vuelta al cole y septiembre. Yo, de costumbres germánicas y amante de las rutinas, no podía más con el verano. Los niños, y los padres, no voy a mentir, asalvajados en horarios y alimentación, íbamos de fiesta de parque en fiesta de parque de viernes a domingo. Amén de vacaciones y salidas de fin de semana. Así que… ya estaba bien. Cuando pasé la hoja del calendario, vi la luz al final del túnel.

 

Y es que este septiembre, era especial. Valeria empezaba el cole, y Telmo cambiaba de edificio y empezaba primaria en el «cole de mayores«. Todo un paso, todo un hito para los dos. Emocionalmente, todos estábamos nerviosos desde la semana anterior. Económicamente, no os lo cuantifico. Por si queréis seguir teniendo hijos.

Son dos cosas las que me han llevado a escribir este post. La primera, es que la vuelta al cole ha destapado 2 temas muy polémicos en torno a la educación: el proceso de adaptación y los libros  y deberes. El otro día, se creaba un debate en Instagram en un post de Laura, Malasmadres sobre el proceso de adaptación de su hija. A su vez, veía un post de Mika de Mama También Aprende sobre la cantidad de libros que tenía su hijo en primero de primaria. Me quedé impresionada.

 

Tengo a una hija en adaptación y a un niño en primero de primaria. Ambos temas me tocan de lleno. No obstante, me voy a centrar en el proceso de adaptación, que es lo que más me ha afectado en todos los sentidos. En cuanto a libros y deberes, afortunadamente, llevamos a los niños a un colegio cuya metodología de estudio no está basada en los libros.  Se aprende con aplicación real del conocimiento. La clase de matemáticas, por ejemplo es una ciudad. Pero de esto os hablaré en otro post.

 

EL PROCESO DE ADAPTACIÓN 

Con Telmo, no viví ningún proceso de adaptación en ninguna de las guarderías en las que estuvo. Y eso que pasó por 2 guarderías en Madrid, 1 en San Sebastián, y combinó colegio entre San Sebastián, México y Madrid. Sólo en el comienzo del Aula de 2 años, en el colegio donde estudian ahora los niños, conocí el proceso de adaptación. En todas estas escuelas, lloró el primer día. De alguna, me lo tuvieron que quitar porque no quería ir. Yo, me quedaba fatal. A la hora, recibía un whatsapp de la guardería, donde se veía mi hijo feliz de la vida. Después todo fue ok.

 

Hasta entonces, tenía la extraña convicción de que uno llevaba al niño al colegio, se metía en clase, y adiós. Como hicieron con nosotros. Los primeros días iba un poco cabizbajo, y después a todo se hacía. Como todos. Como en la vida. Pues no.

 

¿En qué consiste el proceso de adaptación?

En que los niños se vayan acostumbrando de manera progresiva a estar en la escuela. En cada comunidad autónoma será diferente. Pero, atención a nuestro caso: tenemos 3 semanas de adaptación.

1 Semana: Con los padres. 45 minutos en el aula. 11:00 a 11:45

2 Semana: 2 horas solos en el aula. 09:00 a 11:00

3 Semana: 4 horas solos en el aula introduciendo ya el comedor. 09:00 a 13:00

4 Semana: Jornada completa. 09:00 a 16:30

 

 

¿Es necesario?

Categóricamente, . Es necesario para los niños que han ido a guardería antes, para que se adapten a un nuevo entorno y nuevos compañeros. Es necesario para los niños que no han ido a guardería y tienen que entender que se van a quedar en un sitio extraño y que todo va a estar bien. Ahora, eso sí, todo tiene matices.

Mis hijos han llegado al primer día de colegio con un background completamente diferente. Lo explicaba en el post sobre llevar a los niños a la guardería o tenerlos en casa que os dejo aquí por si no lo habéis leído.  Y como tengo dos hijos antagónicos, he vivido las dos maneras en las que te puede ir: o bien o mal. Mi hijo, acostumbrado ya al movimiento, lloró el primer día, y fue algo cabizbajo un par de días. Para él, no era necesario tanto tiempo. En una semana estaba adaptado. Sabía a lo que iba.

Valeria es otro cantar. Ella ha estado al cuidado de una persona. No conocía espacios cerrados donde quedarse con «otros de su especie» y ha estado acostumbrada siempre a niños más mayores.  Sus «amigas» han sido hasta ahora las amiguitas del cole de Telmo. Niñas de 6 años que la han cuidado y jugado con ella todo el tiempo. Así que, ha sido llegar al colegio y llorar como una magdalena. Hoy cuarto día de la primera semana, ya se ha quedado sola en clase, pero huye de la profesora. Desafío a la autoridad en toda regla. ¿Me preocupa? No. Se va a adaptar como lo hemos hecho todos. Yo le trasmito emociones positivas sobre el cole, igual que mi marido, que es quien va con ella toda la semana.

 

Y ¿quién concilia con esto? 

Otro tema a parte. Con este horario, ¿quién concilia? Si trabajas, ¿cómo haces para poder cumplir estos horarios durante 3 semanas? Pues o bien tirando de abuelos, o bien externalizando. Nosotros, tenemos las dos variantes. Y si tienes un hermano ni te cuento. A esos horarios, junta los del hermanito de primaria que la primera semana sólo va por la mañana a clase. Mi marido se ha cogido vacaciones estos días para poder, al menos, la primera semana, acompañar a los niños. Después de los 2 primeros días casi las cancela. Dice que por las mañanas hace más kilómetros que el puente aéreo. A la gincana mañanera diaria se le une: lleva al cole al mayor, corre al cole de la pequeña (van a edificios diferentes), da de comer a la pequeña, corre a por el mayor. Ficha en el parque toda la tarde. Está agotado.

 

¿Qué se podría hacer? 

Después de ver estos días la evolución de los niños, pensaba, en cómo se podría hacer este proceso menos traumático. Para los niños, y para los padres. Encuentro 4 puntos importantes que se deberían considerar:

  • Desdramatizar. Dudo que haya niños que se hayan quedado con traumatizados por incorporarse al colegio de un día para otro. Hay que ir al colegio. Se tienen que acostumbrar. Cuanto antes lo hagan mejor.
  • Adaptación adaptada. Cada niño es un mundo y viene de un camino diferente. En la clase de mi hija, había niños que entraron y no miraron para atrás. Ni miraron por dónde andaban sus padres. Otros en cambio, como Valeria, no nos quitaba ojo de encima. Durante los 2 primeros días, no hemos podido salir de la clase. Hoy, cuarto día, ya se ha quedado sola. Claramente, Valeria necesita más tiempo. Pero sin volverse loco. Cuidando a ese niño que tiene más reticencias o más problemas para adaptarse, pero haciéndole ver, que es lo que toca. Yo propondría adaptar el horario a la evolución del niño durante la semana posteriror a la adaptación. Es decir, Valeria no lo lleva bien. Pues cada día está un poquito más. Otro niño está encantado, pues ese niño ya hace la media jornada o la jornada completa. Puede ser caótico para la escuela pero es más personalizado y adaptado a la evolución de cada uno. No obstante, también pienso que cuanto antes se realicen los cambios, mejor.
  • Adaptación más corta. Pienso que una semana en horario común para todos es suficiente. De hecho, en otras comunidades dura una semana. Nosotros, debemos ser la excepción.
  • Ayuda a los padres para poder acompañar a sus hijos en este proceso. Conozco algunos casos en los que las empresas dan horas para estos asuntos. Esta medida debería generalizarse. Todos los padres tendríamos que poder acompañar a nuestros hijos en este momento.

 

En conclusión, entre los comentarios de los padres, no había ninguno que estuviera de acuerdo con este proceso. A todos nos parecía que era excesivamente largo, y poco práctico. Y una queja común. Tener que coger vacaciones para esto.

 

¿Cuál es vuestra experiencia? ¿Cómo es el proceso de adaptación en vuestras ciudades?

 

 

Living la Vida Madre..Ohh Yeah...!
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2 Responses
  • Nueve meses y un día después
    septiembre 14, 2018

    Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices pero veo un matiz: la sociedad no se adapta NADA a los niños. Así nos va. Como comentas, las empresas podrían facilitar un poco el tema, aunque entiendo que es complicado.
    Creo que lo que apuntas de adaptar la adaptación, valga la redundancia, a cada niño, es fundamental. Pero no por lo que nos interese, sino realmente en función de cómo esté. El asunto es que es complicado conciliar, todo vuelve al mismo punto.

    Por otro lado yo creo que los coles hace. Un poco de su capa un sayo. En Andalucía yo tengo entendido que en realidad no es legal o es alegal o yo qué sé. En la pública o concertada, claro. Me ha llegado que la adaptación tiene un tope de dos semanas y que se haría en caso especiales (que no sé quién ni cómo lo valora porque en el cole aún no conocen a los niños). Vamos, que al parecer los padres tienen que firmarlo incluso. El resto, del tirón. Yo, por la guarde sabía que si no tienes posibilidad de otra cosa, estás en tu derecho de dejarle la jornada completa.
    En fin, un lío para todos que acabamos medio locos y los niños más jajaja.

    • @elisa_mamasuperplus
      septiembre 21, 2018

      Totalmente… yo hoy termino la segunda semana de adaptación!!!!! Y aún me queda otra… Menos mal que tengo soporte porque si no… ¿3 semanas de vacaciones? Una locura 🙂

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