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LA HIPERPATERNIDAD. ¿Dónde se quedó el «cuando seas padre, comerás huevos»?

Como el tema de la hiperpaternidad me encanta, he encontrado dos artículos sobre el libro de Eva Millet, que me han parecido muy relevantes en este tema. Vaya por delante que ella hace algunas declaraciones controvertidas en esta época en el que la crianza parece que está santificada y no se puede decir que uno está cansado de tanto críar, educar etc… y que necesitan que le paren el mundo al menos 5 minutos. Yo no lo sabía hasta que empecé a socializar con Telmo, pero al ir al parque, salidas de guarderías, colegios etc… vi que había algunos casos (bastantes) en los que los que mandaban no eran los padres sino los niños. Padres que preguntaban todo a sus hijos, «¿quieres ponerte el abrigo?» «¿quieres fresa, mango, pera o plátano para merendar?«.

 

MAFALDA

 

Yo vengo de una casa donde si para merendar había plátano, y yo quería pera, había que comer plátano. Pero con esto de la crianza respetuosa, con todos mis respetos, pienso que hay casos en los que se nos ha ido un poco de las manos el quién manda aquí. Y no hablo de mano dura, ni de despotismo, ni autoritarismo; hablo simplemente de que somos sus padres la autoridad y a nosotros nos compete educar, transmitir valores, enseñar… si cada vez que hay que hacer algo, tengo que parar para preguntar a mis hijos… no me veo cada mañana, con el reloj pegado para llegar al colegio y al trabajo «Telmo, mi amor, ¿quieres levantarte ahora o esperamos un poco?» «Telmo, cariño, ¿cuántos centilitros de leche vas a tomar hoy?» «Telmo, cielo, ¿no quieres la leche? ¿Qué podemos hacer para solucionarlo?» «Niños, recoged vuestro cuarto. ¿No queréis? ¿Cómo lo podemos arreglar?«Pues no lo veo. Por la mañana, hay que levantarse, desayunar lo que haya en la mesa, vestirse e ir al cole; y nada de esto es negociable.

 

Le puedo preguntar si vamos al cine qué película quiere ver, y su opinión cuenta. Le puedo preguntar ocasionalmente si quiere de postre yogur de fresa o de plátano, y elige. Mis hijos pueden elegir muchas cosas, pero no pueden intervenir de manera sistemática ni en asuntos que sean educativos ni en decisiones claves de la familia. Hay cosas que no son negociables. Y si hay que cenar puré con pollo, y no quiere… la respuesta es: «Hay que cenar puré con pollo«.

 

Sin entretenerme más, os dejo los dos artículos aquí. De cada uno de ellos he destacado dos frases, si pincháis en ellas, os llevará directamente al artículo.

 

¿Y cuál es el antídoto para revertir la hiperpaternidad?

El underparenting o sana desatención de los hijos. Como padres nuestro trabajo es estar pendientes de los hijos pero sin intervenir a la primera ni hacer un drama. Si la niña está desganada no quiere decir que tenga anorexia, y si un día no la dejan jugar al fútbol no es bullying. Pongo el ejemplo de la mochila: cuando el niño sale de la escuela no le tienes que llevar la mochila como si fueras su mayordomo. Si pesa, sácale un par de libros. Lo tienes que hacer responsable de sus cosas. Y también dejar de preguntarle todo: «Quieres dormir?», «¿Quieres comer?», «Quieres un Dalsy?»… Hay esta idea de que la familia es una institución democrática y no, la familia es una jerarquía: los padres arriba y los niños abajo. Todos participamos pero no le puedes preguntar a un niño de 3 años qué quiere para cenar.

 

Más sobre la Hiperpaternidad en El País

La crianza en la actualidad es monstruosamente intensiva. Es una educación que provoca mucha ansiedad, tanto al niño como al padre. Al primero, por no conseguir los objetivos que le plantea su progenitor y sufre una presión constante; y por parte de los padres, por esa frustración de que su hijo no sea perfecto, que no llegue a ser lo que ellos pretenden o desean

 

 

 

 

Living la Vida Madre..Ohh Yeah...!
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