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LACTANCIA. La guerra de las madres.

El otro día di con este artículo tan interesante sobe la lactancia. Hablaba sobre el sufrimiento de muchas madres por haber decidido no dar el pecho a sus hijos, sea por lo que sea. El título era más que revelador: «Teta o biberón: la batalla que divide España». Y es así.

Antes de convertirme en madre, la lactancia natural o artificial, me parecían las dos opciones igualmente válidas. Pensaba que llegado el momento tomaría la decisión que yo quisiera. Que para eso soy libre. Pues no. Existe tal cruzada pro-lactancia materna que parece que si no puedes o no quieres dar el pecho a tu hijo, eres una mala madre. En el fondo, el tema de la lactancia no es más que la bandera de un nuevo modelo de maternidad. Una maternidad que vuelve para reafirmar que unas son más y mejores madres que otras.

Personalmente, no entiendo que con lo difícil que es criar a un hijo, cómo hay otras madres especialmente, que se permiten juzgar la alimentación, educación o crianza de sus hijos. Todas tenemos una historia detrás y una motivación por la que hacemos las cosas y no somos nadie para juzgar o convencer de si está haciendo bien o mal. Lo que sirve en mi casa no sirve en todas. Un hijo genera unas inseguridades tremendas. Es un prueba-error constante y la crítica hace muchísimo daño a las madres, que sufrimos constantes in-puts de todos los estilos.

De todos es sabido que alrededor de una madre, hay siempre un «comité de sabios«. De esos que dicen «¿le das el pecho todavía?» «Pero… ¿ya no le das el pecho?» «¿No tendrá frío el niño?» «Quítale ropa que hace calor» Y así con todo. Más aún con la lactancia, que entre madres es un tema más recurrente que el del tiempo en el ascensor. Cuántas veces me habrán preguntado si doy el pecho a mis hijos y yo pienso, ¿te pregunto yo si cenas pizza todas las noches?. En muchos casos, la respuesta te posiciona. Le das el pecho a tu hijo y la respuesta es «ah, qué bien». No le das el pecho, y la respuesta es «¿por qué? «. Y tener que justificar cómo alimentas a tu hijo me parece tremendo.

Mi experiencia personal con la lactancia ha sido muy buena. Sin embargo, siempre tuve claro que si no podía dar el pecho por el motivo que fuera, no lo iba a hacer. Telmo tuvo lactancia materna hasta los 4 meses y después se pasó al biberón porque yo empecé a trabajar. Valeria tuvo lactancia materna hasta los 6 meses. Después sólo le mantuve la toma de la mañana y de la noche hasta que a los 8 meses decidió que ya no quería más. Con mi segunda hija, además, introduje desde los 3 meses un biberón al día. Sustituí una toma por la del biberón. En caso de que yo tuviera que faltar por algo, que se pudiera alimentar. Me funcionó bien. No obstante, repito que lo que funciona con una familia, ¡no funciona con todas!

Volviendo al artículo, que no tiene desperdicio, (pinchad aquí para leerlo entero) me gustaría destacar dos frases:

 

Aquí, en España, la Federación de Matronas no sólo comparte la opinión de sus colegas británicas, sino que va más allá en su mensaje de tolerancia: «Prefiero una madre feliz dando el biberón que una angustiada lactando», sentencia su presidenta, María Jesús Domínguez

Y por último una frase que me ha hecho saltar las lágrimas de la risa:

A la feminista Beatriz Gimeno, la publicación de la guía británica le pilló en plena gira de presentación de su libro La lactancia materna. Política e identidad (Ed. Cátedra). En sus charlas suele encontrarse con mujeres que le agradecen que hable de aquellos que no ven la lactancia natural como un paraíso de apego, cariño, comunión con la naturaleza, hormonas y biología. «Una de ellas me dijo que, al estar dando el pecho durante tantos meses, comprendió que la privación del sueño fuera un método de tortura a prisioneros», explica Gimeno, también diputada de Podemos en la Asamblea de Madrid.

 

¡Espero que os guste!

 

 

Living la Vida Madre..Ohh Yeah...!
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3 Responses
  • ¡Hola! Yo creo quque ese artículo es muy tendencioso. Solo habla de una postura y ya partiendo de eso. Es una pena que tanto las madres que dan el pecho como las que no, nos sintamos tan presionadas y observadas. Yo creo que, a veces, nosotras mismas nos presionamos o nos sentimos juzgadas sin que ocurra realmente. He vivido sentirme mal por dar el pecho y por dar el biberón y he imaginado que me juzgaban y luego no era así para nada.
    El problema es que la gente extremista de uno y otro lado, hace mucho ruido pero, la inmensa mayoría somos “normales”. Por supuesto yo tengo mi opinión pero no la voy dando sin ton ni son. También creo que se ha hecho mucha fuerza a favor de la leche de fórmula por toda la industria que tiene detrás.

    • @elisa_mamasuperplus
      julio 24, 2018

      Buenas! Sí, es absolutamente tendencioso, pero con mucha parte de realidad sobre todo en los juicios hacia las madres, de un lado, y del otro. Yo me he sentido observada y juzgada muchas veces por haber dejado el pecho y haberle dado el biberón a mis hijos, quizá por eso estoy sensibilizada. No obstante, creo que lo peor de todo esto como dices tú, cómo nos sentimos observadas y presionadas ante cualquier acción con nuestros hijos, no solo la lactancia (aunque quizá es la más notoria). Yo creo que cada madre tiene que hacer lo que le funciona y le hace feliz en su casa, y los demás, tenemos que respetar; porque lo que a mí me funciona, a otra puede no funcionarle… ¡En fin! que tener un hijo es muy duro como para encima sentir que nos juzgan… Gracias por pasarte, ¡un abrazo!

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